17 de junio de 2016

Infravalorado.



ADVERTENCIA: En esta entrada Chiri puede que haga alarde de estupidez máxima. Pero como sabemos que nunca fue especialmente inteligente, esperamos que seáis capaces de perdonarla.

He de admitir que tenía pensado hablar desde una perspectiva bastante generalizada, pero he sabido pensar antes de actuar y he decidido que me basaré en las experiencias de las que he sido testigo. Por lo tanto, aunque en todo momento parezca que hablo dando por hecho que todo es tal y como digo, tened en cuenta que me baso en mis conocimientos y no creo poseer la verdad absoluta.

Después de este rodeo, puede que os preguntéis, ¿de qué quiere hablar la loca del coño esta? Pues simplemente vengo a protestar sobre la infravaloración a la que se ven sometidos los proyectos creativos.


Actualmente, parece ser que si tu interlocutor no es alguien introducido de alguna manera en el mundo artístico (o alguien que te quiere mucho y cree en ti), decir que tienes algún proyecto en mente es como mencionar que va a llover. A no ser que sea algo empresarial, porque en la sociedad que vivimos a este tipo de emprendedores, por algún motivo que desconozco, se les toma más en cuenta que a los creativos. No sé por qué…

Pero, en el caso que yo vengo a exponer, me voy a centrar en algo en particular: escribir un libro.
Si no eres un escritor consagrado, con obras ya publicadas y que se puede permitir el lujo de decir que escribir es su profesión, y dices que estás inmerso en la aventura de engendrar una novela es, muchas veces, igual de productivo que hablar con una pared. Que alguien, por favor, me explique el por qué de ese poco interés por parte de la población.
Yo he sacado algunas teorías, a ver si he acertado con alguna:

-        No se puede tomar en serio porque en la lista de deseos de ‘cosas que hacer antes de morir’ siempre está incluido que hay que escribir un libro. Por lo tanto, resulta cliché y algo que aparentemente todo el mundo quiere hacer.
-        Ateniéndonos al punto anterior, muchísima gente dice haber escrito un libro o estar haciéndolo (queda muy intelectual decir que eres escritor, aunque sea mentira. Casi siempre es mentira.) Por <<haber escrito un libro>> entendemos: con trece años escribí cien páginas de un relato autoconclusivo que estará en alguna carpeta de mi ordenador.
A esto se le puede añadir variantes del tipo: ‘a mí me han dicho que yo también debería escribir…’ ‘pues yo también tengo pensado empezar una novela…’ ‘yo una vez tuve una idea super buena para un libro…’ 'tengo un cuaderno de cuando era pequeño y escribía cosas' ‘escribir en realidad no es tan difícil’ ‘cualquiera puede publicar hoy en día’, etc.
-        Escribir un libro es lo típico que todo el mundo “empieza” y nadie acaba. Así que es una pérdida de tiempo mostrar interés por algo que caerá en el olvido incluso del propio autor. En todo caso, es mejor esperar a que esté publicado (si es que llega a estarlo algún día).
-        Hay muchas personas a las que no les interesa leer. Por consiguiente, les importa más bien poco que tú escribas. Es así de fácil.
-        Escribir es un arte. Si con quien estás hablando no te conoce lo bastante, o no confía demasiado en tus dotes creativas y literarias, posiblemente lo primero que piense es que ese libro que estás escribiendo sea basura. ¿Y quién se va a interesar en algo que cree que es una bazofia? Nadie diría yo.
o   Como añadido del punto anterior, me gustaría decir una cosa: escribir no es como dibujar. Para ver si un dibujo te gusta o no, basta con mirarlo y analizarlo lo bastante hasta que tú consideres que es de tu agrado; algo que por norma general no conlleva tiempo excesivo. En cambio, para saber si un escrito te gusta, tienes que pararte a leer e, inconscientemente, cuando lees tienes en cuenta más detalles que si echas un primer vistazo a un dibujo. Y, obviamente, leer te lleva más tiempo del que requiere ver una pintura. ¿Qué quiero decir con esto? Que esa persona que no sabe si eres buen escritor posiblemente no se tome la molestia que requiere leer tu proyecto para saber si lo haces bien o mal.
-        Un libro no es visual hasta que ha llegado al proceso de edición y venta. Con esto me refiero a que si no demuestras que realmente lo estás haciendo, no es válido. Y un proceso de libro no es tan fácil de demostrar como otro tipo de proyectos creativos.
Hoy en día, si no hay pruebas continuas de lo que estás haciendo, parece que es mentira. La palabra no es suficiente, se necesitan hechos.
-        Lo artístico no está lo bastante valorado por norma general. Te echarán la misma cuenta ya sea un libro, un cómic o una miniatura de la Torre Eiffel (bueno, si tienes pruebas del proceso de este último, posiblemente sí te presten atención y hagan comentarios respecto a tu avance).
-        Cuando seas escritor, te creerán y echarán cuenta. Hasta entonces, adiós muy buenas. No me preguntes, ya me gustaría a mí saberlo.

Y esas son las conclusiones a las que yo he llegado gracias a experiencia propia y de personas ajenas. Incluso a mí misma me duelen muchos de los motivos que expongo.

Posiblemente en un futuro hable sobre el drama interno de aquel que sueña con ser escritor, pero por el momento sólo lo es a medias porque no ha publicado todavía. Y cuando hable sobre ello, explicaré gustosa todo el proceso de escribir una novela y el por qué, a pesar de llevar meses y meses con ese proyecto, al preguntarle cuántas páginas llevas, puede que no supere la docena.


¿Y tú qué opinas? ¿Prestas atención a alguien cuando dice que está escribiendo una novela o lo ignoras descaradamente? ¿Estás de acuerdo conmigo u opinas que lo creativo está más valorado de lo que aseguro? ¿Vives la misma situación pero en otros planos artísticos? ¿Tienes alguna experiencia en el tema? Estaré más que encantada de leer tu comentario.



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