28 de noviembre de 2016

Yuri!!! on Ice



Ficha técnica.

Título: ユーリ!!! on ICE (Yuri!!! on Ice)
Autor: Mitsurō Kubo
Sayo Yamamoto
Géneros: Spokon, Shounen-ai, Comedia, Drama.
Estado: En emisión
Primera emisión: 5 octubre 2016
Última emisión: —
Episodios: 8
Extra: Anime no basado en manga.

Sinopsis.

La historia se centra en Yuri Katsuki, un joven patinador artístico sobre hielo japonés que sufre una dura derrota durante las competiciones finales del Grand Prix, quedando último en la competición. Abrumado y deprimido por este hecho, Yuri comienza a dudar de su carrera como patinador, a la vez que lidia con los otros problemas en su vida personal. Al regresar a su ciudad natal de Hasetsu luego de cinco años, Yuri se dirige a una pista de patinaje donde imita a la perfección una coreografía del famoso patinador ruso Victor Nikiforov, a quien admira desde pequeño. Cuando el video de Yuri patinando es subido al internet sin su conocimiento, atrae la atención de Victor, quien decide convertirse en el entrenador de Yuri. Junto con Victor, Yuri aspira a ganar la final del Grand Prix mientras lucha contra su mayor rival, el ruso Yuri Plisetsky, un patinador prodigio de 15 años de edad.


Opinión personal

Empecemos aclarando que yo de patinaje artístico sobre hielo sé lo mismo que sobre física cuántica, a partir de ahí, todo bien.

Sinceramente, siempre creí que este anime era el típico que estaba hecho para convertir al personal en fangirls profesionales a pesar de no ofrecer el material que el fandom imagina que tiene. O en otras palabras, que era un yaoi de mentira. Antes de ver la serie creía con firmeza que la relación que podía haber entre sus personajes principales era más producto de la mente del consumidor y que no pertenecía realmente a dicho género. Fanservice para chicas (y chicos) y fujoshis, en definitiva. Pero no del todo, la serie tiene momentos muy gays de verdad, y no porque sea patinaje sobre hielo (típico comentario que una encuentra fácilmente).

Aunque, ya que nos estamos sincerando, esos momentos más románticos o alguna que otra escena con más acercamiento de lo habitual o incluso menos ropa de la cuenta, no me dejan de resultar un tanto gratuitos en su gran mayoría, innecesarios muchos incluso, como si estuviesen puestos con calzador y su ausencia o sustitución por algo más acorde no fuese algo que resintiese a la serie en lo más mínimo. Sí, YOI tiene muchísimo fanservice, tanto como cualquier ecchi asiduo o un anime aleatorio dirigido al habitual público masculino (o los que ellos creen que es el habitual, porque existimos las mujeres. ¡¡Hola!!). Al fin y al cabo, diría yo que no deja de ofrecernos algo que se lleva dando desde hace años pero dirigido de forma descarada y explícita a otro sector de la población que no está acostumbrado a ser mimado por la animación nipona.

La animación es increíble, eso sí. Pero no podía permitirse el lujo de flaquear ahí cuando supuestamente la temática es el patinaje artístico sobre hielo y hay tantos momentos donde desplegar el recurso. No vas a ver una escena de acción que te deje con la boca abierta, pero cuando están sobre la pista uno puede quitarse el sombrero (o decir que no entiendes nada, que también es muy probable).
Algo a favor que también tengo que añadir es su BSO. Me agradan muchísimo la mayoría de temas que aparecen, sobre todo los principales, como son las dos canciones de “Ai ni Tsuite” (Agape y Eros) y el propio tema de “Yuri on Ice” (que por cierto, a quien le guste ese estilo, le recomiendo escuchar las canciones del juego Deemo).
Como punto neutro veo su estilo de dibujo. Me gusta y no lo niego; pero creo que podría estar mucho más explotado el atractivo de los personajes masculinos, ya que la serie se basa mucho en eso; y conozco series donde los varones están tratados con más mimo. Pero no criticaré, ya que, como digo, no deja de estar bien (y siempre podría ser peor, véase “Gakuen Handsome”).
Además es un anime muy ameno y simpático al que se le pilla cariño pronto si tienes un mínimo de interés en él. Y te explican algunas cosas sobre el patinaje artístico sobre hielo, para los pobres desgraciados como yo que no entienden ni papa.

**Spoilers Chirimoyescos**

Y ahora aquí vengo a narraros la serie desde un punto de vista crítico, como a mí me gusta. Así que id preparando el botón de dislike (ah, no, que esto no es YouTube).

Tenemos a Yuri (su nombre me confunde, porque según el katakana, es una û) Katsuki, patinador japonés que ha quedado el último en la clasificación, eso sumado a que su perro se ha muerto y que no le baja la regla, provoca que se deprima y abandone su carrera profesional. Gordo a ratos, regresa a Japón sin saber qué hacer con su vida, recibiéndolo su antigua profesora y su familia, que está ahí para hacer bulto en la historia. Con el drama, Yuri va a la pista de patinaje de su pueblo y le muestra a una amiga de la infancia una coreografía de su ídolo Víctor nosequé, patinador ruso que parte la pana. Cabe decir que durante todo el episodio nos recuerdan cada 30 segundos la fascinación de Yuri hacia Víctor, locura, amor, idolatría al nivel de que si Víctor le diese una patada en el Arco del Triunfo, Yuri pondría en su Instagram que ha sido el mejor día de su vida. Víctor es su referente, su inspiración, su obsesión artística y profesional y la decoración de su dormitorio.
Volviendo a la serie… Resulta que las trillizas twitstars de la amiga de la infancia (porque es madre la señorita) han grabado a Yuri mientras patinaba y han subido el vídeo a YouTube para marcarse la del partner. El vídeo se hace más viral que la “salchipapa” y el “Apple-pen”. Víctor ve el vídeo (no sé si porque lo compartieron por Facebook, lo pasaron por un grupo de WhatsApp o le salió en Recomendados) y por un halo divino y conveniencia del guión, viaja a Japón para, así de gratis, convertirse en el nuevo entrenador de Yuri.

Yuri acepta a Víctor en su vida sin problemas y, éste último, le dice que está gordo como una foca y así no puede patinar porque va a partir el hielo bajo sus pies y se va a convertir en Jack Frost. Por lo tanto, Yuri comienza una dieta milagrosa y en menos que canta un gallo vuelve a tener toda esa forma física que había perdido.
Por otro lado, aparece el Yuri ruso (al que apodan Yurio para no confundir al público), que muerto de envidia y rabia viaja a Japón para decirle a Víctor que cumpla la promesa que una vez le hizo y que al parecer ha olvidado completamente. Víctor, en lugar de ser una persona respetable y de palabra, decide que mejor compitan los dos Yuri entre ellos para ver quién se queda con él, porque es muy diva el chaval. Obviamente gana Yuri y a Yurio que le den, que hubiese escogido el papel protagonista en lugar de ser un atractivo quinceañero sin un solo grano.
A partir de aquí Yuri se presenta al Grand Prix (el de patinaje, no el programa de televisión) con Víctor como su entrenador, demostrando que vale más que ninguno porque expresa su amor, principalmente hacia Víctor, algo que a la prensa rosa tampoco parece importarle demasiado a pesar de que el jovenzuelo lo gritase en una rueda de prensa.

Pasando al meollo del asunto, no me queda otra que “criticar” a Yuri y su extraña evolución como personaje. Se presenta ante él su referente en la vida, Víctor, y apartando un par de pensamientos interiores al principio, asume rápidamente la gran cercanía del ruso, un apego sumamente extraño y repentino. Víctor surge ante él, todo lo simpático y buena gente del mundo (no me esperaba yo que fuese alguien tan agradable)  y cualquier ocasión es buena para que esté desnudo o abrazándolo, dedicándole frases sugerentes dignas de telenovela o de sacar el spray de pimienta. Yuri en cambio acepta con total naturalidad, como si supiese que el libreto pone que tiene que pasar, ese comportamiento de un prácticamente desconocido y, además, se abre a sabiendo que sus indirectas cruzan la metáfora profesional.
Realmente me crispa mucho la historia y relación amorosa de estos dos, pues le veo un sinsentido que no soy capaz de justificar ni aun sabiendo que es un pilar fundamental en la serie. No veo un avance ni un trasfondo, sencillamente ocurre porque tiene que ocurrir y ya está, no hay que cuestionarse nada porque es lo que está ahí.
Añadimos también el “beso” tan famoso del capítulo 7. Yo no quería creerme que eso realmente fuese el Gran Primer Beso entre Yuri y Víctor, pero por lo visto sí que lo fue; pero sufrió la mano de la censura (pero ya le podrían haber dado más énfasis, una musiquita, una cámara lenta, un algo). Bueno. Pues me resulta muy raro que a pesar del esperado primer beso (esperado por el fandom, porque creo que a los personajes les dio más bien igual) todo sea como que no ha sucedido nada. No voy a pedir diálogos interiores ni bombo ni platillo, pero es que, veamos, Yuri, te ha besado tu entrenador e ídolo de tu vida; no te quedes tan campante, sobre todo cuando tu vida amorosa siempre ha sido nula.
El gran atrayente de YOI es la relación entre los dos personajes protagonistas y creo que si se mantiene el hype es más por la mano divina del fandom que por la propia serie en sí, ya que personalmente creo que se está deteriorando principalmente por la evolución de sus personajes, extraña y poco de mi gusto y por el gran don del protagonismo adquiere Yuri, sobre todo a partir del capítulo 2, donde todo le va tan bien que más de una Mary Sue querría.
Estoy comenzando a ver una superficialidad en la trama que no creí que comenzase a encontrar a pesar de mi escepticismo antes de comenzar a verla.

P.D: Veo injusto que en el capítulo 8 la actuación de Yurio fuese menos digna porque su abuelo no fuese a verlo y eso afectase a su moral. Creo que Yurio es un personaje muy maltratado y que podría hacerle frente a Yuri perfectamente y tienen que sucederle cosas ajenas a su voluntad para flaquear y no poder vencer a Yuri.
P.D.2: No paran de repetir que Christophe es el personaje con el mayor potencial sexual de todos, pero yo me lo encuentro por la calle, ya sea de día o de noche, y llamo al 091. O sea, con esas pestañas de Reina de la Noche, esos pelitos en la barba y ese cabello hortera castaño y rubio… A mí me pone, pero mala.
P.D.3: No se si cobrarán más relevancia en un futuro, pero el 99% de personajes secundarios (los otros competidores) tienen tan poca importancia que parecen extras. Vale que tengan su personalidad y pensamientos y estén más o menos definidos, pero patinan con sus pensamientos internos, dicen sus dos frases y ya hasta luego Lucas. No están lo bastante explotados. (Quiero salseo) (Triángulo amoroso ya) (Celos) (Chiri for president)

Conclusión.

¿Lo he abandonado?: No.
¿Lo recomiendo?: Hmm… difícil pregunta, pero sinceramente dudo que esté entre mis recomendaciones personales.

Valoración: 4/5





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